En un principio nada tenía forma. Todo estaba pero no existía como tal. La Estabilidad y la quietud predominaban. Hasta que algo se movió.
Es ahí donde se origino el tiempo. Nuestro universo finito e ilimitado.
Las cosas fueron formándose. Energía por todas partes.
Se originaron las únicas fuerzas que dirigen el sentido de todo este universo interacción nuclear fuerte, interacción nuclear débil, interacción electromagnética e interacción gravitatoria.
Las estrellas se formaron.
De su actividad se crearon partículas conocidas como átomos. Se creó la luz y la materia.
Y a su muerte. Las partículas se dispersan. Se crea nuevos elementos.
Se acumulan.
Crean vida.
En la biblia no se equivocaron cuando dijo Polvo eres y en polvo te convertirás.
Pero polvo de estrellas.
Del conjunto de átomos se crearon las moléculas, cada vez complicándose más.
Apareció esa excentricidad del universo, algo efímero, sin tanta relevancia como piensan nuestros egos y de impacto insignificante.
Pero gozamos de un privilegio del cual no mostramos ser dignos. Pero a cada paso tratamos de evolucionar la conciencia y la razón.
Y esto es lo que seria para mi un Genesis.
Algo corto. Comparado con todo lo que trata de contar.
Pero que es el tiempo para el universo que es eterno.
dejad que camine sólo, sin cometer pecado alguno, con muy pocos deseos... como los elefantes en el bosque
domingo, 14 de noviembre de 2010
viernes, 8 de octubre de 2010
Parad...
Deja de pasar tus labios por mi cuello.
Solo haces que el ardor aumente.
No pases tus dedos por mi cara.
Que me haces estremecer.
No me ofrezcas tu boca, que me pegaría en ella hasta morir.
No me mires, que pierdo la poca cordura que me queda.
Pero no me hagas caso… déjame en este hermoso suplicio.
Que de tu aroma vivo.
De las no-palabras que intercambiamos.
De la cara que pones después de un beso.
La sonrisa que le da pila a mi vida.
Solo haces que el ardor aumente.
No pases tus dedos por mi cara.
Que me haces estremecer.
No me ofrezcas tu boca, que me pegaría en ella hasta morir.
No me mires, que pierdo la poca cordura que me queda.
Pero no me hagas caso… déjame en este hermoso suplicio.
Que de tu aroma vivo.
De las no-palabras que intercambiamos.
De la cara que pones después de un beso.
La sonrisa que le da pila a mi vida.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)