viernes, 8 de octubre de 2010

Parad...

Deja de pasar tus labios por mi cuello.

Solo haces que el ardor aumente.

No pases tus dedos por mi cara.

Que me haces estremecer.

No me ofrezcas tu boca, que me pegaría en ella hasta morir.

No me mires, que pierdo la poca cordura que me queda.

Pero no me hagas caso… déjame en este hermoso suplicio.
Que de tu aroma vivo.
De las no-palabras que intercambiamos.
De la cara que pones después de un beso.
La sonrisa que le da pila a mi vida.

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