Es una buena pregunta. De suma importancia.
Respóndanme. ¿A dónde se van todas las promesar que no fueron cumplidas?
¿A qué lugar van a parar todos los juramentos rotos?
¿Todas esas palabras para explicar un amor que ya no se tiene?
¿Todos los cumplidos?
¿Cada TE AMO, que no fue recordado?
¿Cada beso que es sepultado por otros nuevos?
Los suspiros con dedicatoria…
Las sonrisas del pasado…
Las caricias… las lagrimas… todo lo que juramos único y cierto.
¿Pertenecen al cielo o al infierno? ¿Siendo verbo, tienen alma?
¿Viven en pecado?
¿Sufriremos la carga de su culpa? ¿Ya la sufrimos?
O, quizá no sea nuestra culpa. Tal vez los sentidos nos engañaron; todos embriagados en el enamoraMIENTO. Segados por un velo auto impuesto que no nos dejaba ver tanto nuestras mentiras como las ajenas.
¿Quién es peor persona: el que dice esto sabiendo que puede no ser cierto o aquel que ignora su autenticidad, los que las sostuvieron como la verdad y después las pisotearon sin remordimientos, los que prefirieron mentiras antes de aceptar que todo se acabo, los que sabían de todo esto y sin gota de culpa los cambiaron por otros?
¿Serán todos así?
¿Seré yo así?
Que tengo que hacer para enmendarme con cada uno de esos cadáveres que he dejado tirados. Sé que no lo hice solo, varias personas me ayudaron a crearlos para después destruirlos como si nada.
Pero ¿Quién soy yo para pedirles que me ayuden con la ofrenda? Ya no me interesa saber quien fue el culpable, a quien adjudicarle el muertito.
Ahora solo me interesa ese karma que me he creado. ¿Seré el único que le interesa?
Tal vez algún día se levanten y vengan a verme de noche.
-Nos decepcionaste… nos decepcionas…
-No fue mi intención, lo juro. Eso era lo que creía sentir.
-¿Por qué a nosotros? ¿Qué te hicimos?
-Nada. Soy un ingrato. Nunca medí el impacto de mis acciones.
Pero esa noche no huiré. Les hare frente, como hombre. Sé que soy la causa de su sufrir, solo espero que entre toda esa culpa se encuentre un grano de inocencia. Que me permita vivir para enmendarme. Aun que me tome toda una vida.
dejad que camine sólo, sin cometer pecado alguno, con muy pocos deseos... como los elefantes en el bosque
jueves, 7 de octubre de 2010
miércoles, 6 de octubre de 2010
Quisiera ser cantor...
De locuras y pasiones es lo que estoy hecho. Cada parte de mi cuerpo, no hay forma de negarlo.
De locuras que hice y que estoy por hacer. De pasiones que siento y quiero sentir.
Y de esas pasiones y locuras la que llega como rayo de luz todas las mañanas, estas tu. Abrazadora, cálida y alegre.
Mi locura pide a las musas inspiración para mostrarte lo que siento con poemas. Pero no soy poeta y me maldigo. No puedo con las rimas y el ritmo. Solo espero ir a tu ritmo.
Y que te podría decir que no haya sido trillado o algún otro maldito poeta me haya ganado. Que no hay lucero en el cielo tan bello como tú, que cada amanecer pare un simple prender de foco a tu lado, que cada flor se cierra apenada cuando caminas y que la seda parece roca volcánica cerca de tu piel. Es cierto, pero usado.
Que te puedo decir ahora. Que tus ojos aparecen cada que cierro los míos, y son bellísimos. Que mis yemas desean tocarte. Que ni la oscuridad puede alejar tu cuerpo de mí.
Has pasado cada una de mis barreras, cada uno de mis muros. Me has hecho temblar peor que las murallas de Jericó. ¿Qué has hecho mujer, que ahora solo vivo de tu limosna?
Temo por mí. Creo que mi locura dejara de ser racional, y por completo me llenare de tu pasión. Ya no aguanto la hora de dejar de ser tu casi casi chico. No temo por el futuro, no cuando los caminos se cruzan.
De locuras que hice y que estoy por hacer. De pasiones que siento y quiero sentir.
Y de esas pasiones y locuras la que llega como rayo de luz todas las mañanas, estas tu. Abrazadora, cálida y alegre.
Mi locura pide a las musas inspiración para mostrarte lo que siento con poemas. Pero no soy poeta y me maldigo. No puedo con las rimas y el ritmo. Solo espero ir a tu ritmo.
Y que te podría decir que no haya sido trillado o algún otro maldito poeta me haya ganado. Que no hay lucero en el cielo tan bello como tú, que cada amanecer pare un simple prender de foco a tu lado, que cada flor se cierra apenada cuando caminas y que la seda parece roca volcánica cerca de tu piel. Es cierto, pero usado.
Que te puedo decir ahora. Que tus ojos aparecen cada que cierro los míos, y son bellísimos. Que mis yemas desean tocarte. Que ni la oscuridad puede alejar tu cuerpo de mí.
Has pasado cada una de mis barreras, cada uno de mis muros. Me has hecho temblar peor que las murallas de Jericó. ¿Qué has hecho mujer, que ahora solo vivo de tu limosna?
Temo por mí. Creo que mi locura dejara de ser racional, y por completo me llenare de tu pasión. Ya no aguanto la hora de dejar de ser tu casi casi chico. No temo por el futuro, no cuando los caminos se cruzan.
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