lunes, 13 de diciembre de 2010

Las cenizas entran por la chimenea...

-Estando en un espacio tan reducido, digamos una habitación.
>En un evento que junta varios conocidos, una fiesta.
>De alguna forma varias personas cruzan sus miradas. Pero el cruzar con una que antes contemplabas extasiado.
>Se miran mutuamente. Se saludan con un movimiento de cabeza. Y cada uno regresa a su conversación.
>Como si nada.
>Así quedaron. Que se tratarían como si nada hubiera pasado, olvidando los últimos meses.
>La fiesta sigue: tragos, cigarrillos, chistes y anécdotas.
>Pero ella siente la necesidad de mirar de nuevo.
>Voltea y lo ubica. El también la mira. Ambos se ponen nerviosos y fingen que no paso.
>Ya es su costumbre.
>Todos en esa casa son participes de su juego. Todos saben lo que paso y lo que pasa pero nadie dice nada. Todos ayudan, el sabe que su nueva novia no debe percatarse de las miradas coquetas que lanza y finge que busca a un amigo. Ella no debe de dejar que sus amigas se enteren que esta cayendo en debilidad, dice que esta algo distraida y mareada.
>Y así se la llevan gran parte de la noche. Cambian de lugar pero sin perderse de vista, se acercan a la mesa con las diferentes botellas y bebidas para combinar. Se dirigen preguntas inocentes. Una que otra risa. Pero sus miradas no disimulan el juego que tienen al acariciarse mientras se pasan los vasos.
-Y ¿Cómo sabes todo eso?
-Por que los conozco. Fui una de las que prestó su hombro para que uno de ellos llorara a gusto su pena.
-Están en su libertad de disfrutarse…
-¿Sin importar a quien lastimen en el camino?
Miran de nuevo desde el sofá. Entre la gente se puede ver como ayudados por el tumulto se mueven discretamente los amantes. Caminan a las escaleras y se pierden.
-¿Y la novia del tipo?
-Presente.
La musica y las voces en desorden no evitan que esto sea un silencio incomodo.
-Diablos… solo te queda seguir de observadora sin hacer nada cada vez que esto pase, como los arboles cuando miran sus hojas caer en otoño. Podrías armar un escándalo, pero solo quedarías como una borracha celosa.
Agacha la vista, parece que está a punto de romper en llanto la mujer sumisa.
-O podríamos irnos tú, yo y mi querido amigo Johnny y ver que desean hacer nuestros cuerpos borrachos. Yo no te prometo que sea bueno o malo. Pero es mejor plan que esperar a que bajen para continuar con su juego.
Tiene cara de confundida aunque sí que entendió cada cosa que le dijo y hasta donde desea llegar. El tipo se para toma la botella nueva que está enfrente de él sin soltar su trago.
-¿Deseas jugar?
Mira a su alrededor. Todos están tan metidos en sus asuntos que no les importara que se mueva con el extraño, y si la ven solo seguirán siendo cómplices. Sordomudos, sin brazos que solo saben pestañar.
-Que sean dos botellas. Aun es temprano y quien sabe, tal vez no seas malo jugando.

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